dissabte, 16 d’agost del 2008
Tancat...per vacances!!!
dijous, 14 d’agost del 2008
Lactancia salvaje
La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.
Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.
Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.
Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.
Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.
Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.
Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.
La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.
Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.
Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.
Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.
Laura Gutman
Descobrint Laura Gutman
dilluns, 11 d’agost del 2008
Agost mandrós
La imatge és de Marta Chicotedilluns, 4 d’agost del 2008
A la glòria
Petits grans homes
Addiccions
diumenge, 3 d’agost del 2008
Un desert d'aigua


dimarts, 29 de juliol del 2008
Els dies sense migdiada es fan llargs
Els nadons són fascinants. Cada dia aprenen coses noves, i nosaltres d'ells. Ens anem coneixent mútuament.
I és que cada vegada que el miro, penso que aviat deixarà de ser un nadó, m'entra la melancolia, aquell sentiment que et deixa el fet de pensar que el temps passa massa ràpid, i intento capturar per sempre la seva carona de nadó.
Procuro estar per ell, atenta a totes aquestes novetats, als seus avenços, a les seves necessitats, a cada moment, però hi ha dies que es fan molt llargs, sobretot quan no dorm en tot el dia. Els dies sense migdiada s'allarguen i amb ells el cansament, no tant físic sinó més aviat psíquic. És la llei de Murphy: quan més tasques de casa i feina tens, quan més cansada estàs, quan menys activa estàs, menys dorm. Potser nota el meu neguit perquè es dormi, per esgarrapar una estona per fer coses. Fa un temps que ja vaig desistir d'intentar tenir una estona per a mi, estant sola amb ell. Si puc, perfecte. Però si no puc, doncs què hi farem!
Que el meu fill em vulgui només per a ell tot el dia és una mostra d'un amor incondicional (probablement és la única persona del món que durant els primers anys m'estimarà sense crítiques ni reserves) i em fa sentir molt afortunada, però, de vegades, el fet que el meu fill em necessiti tant em fa sentir sobrecarregada. En alguns moments em sento saturada. És la única persona que sent un desig constant i intens d'estar amb mi. I això són paraules majors! Per això, procuro sempre que puc fer-lo sentir bé i, quan no ho aconsegueixo, sobretot quan em sento saturada, em sento incapaç i em pregunto si no ho estaré fent malament. Quants dubtes i inseguretats quan ets mare per primera vegada.
dilluns, 28 de juliol del 2008
Maternitats
Al Caixaforum hi ha una exposició molt interessant que s'anomena Maternitats. L'exposició se centra en una mostra de fotografies sobre la maternitat preses en diferents indrets del món pel fotògraf Bru Rovira, redactor de La Vanguardia. Rovira va recórrer el món captant amb la càmera un dels sentiments humans més profunds i universals. Cada fotografia reflecteix un relat vital tan apassionant com commovedor. La mostra s'acompanya d'una sèrie de treballs creats per nens i joves de diferents escoles.
Us agrairia que, si heu vist l'exposició o us han parlat d'ella, em féssiu arribar els vostres comentaris. Jo encara no hi he anat. Moltes gràcies!
Maternitats
Caixaforum
Del 29 de juliol al 12 d'octubre
Entrada gratuïta
De 10 a 20h
Tel. 93 476 86 00
www.lacaixa.es/obrasocial



